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Comprar droga por Internet es tan sencillo como pedir una pizza

Comprar droga a través de internet es casi tan sencillo como comprar la funda de un móvil por Amazon: el cliente escoge el producto, paga y espera unos días hasta que la mercancía llegue a su casa a través de una empresa de mensajería. Cliente y camello nunca se conocen, no hace falta salir de casa, ni visitar barrios turbios o deambular por callejones oscuros. Tan sólo hace falta un ordenador, seguir unas sencillas instrucciones y hacer unos clicks con el ratón.

La operación policial conjunta anunciada ayer por el FBI, la DEA y Europol, en la que informaron sobre el cierre de los dos principales mercados de la droga en Internet, AlphaBay y Hansa, constituye la operación de mayor envergadura contra el narcotráfico y la venta de productos ilícitos en internet.

Según las informaciones sobre la investigación que han trascendido, estas páginas web movían un mercado de más de 1.000 millones de dólares en tan sólo tres años. Contaban con más de 200.000 clientes repartidos a lo largo de todo el mundo y más de 40.000 vendedores que ofertaban más de 350.000 productos distintos.

Drogas ilegales, armas, productos químicos para fabricar narcóticos, virus informáticos e, incluso, la posibilidad de contratar hackers, secuestradores o sicarios son sólo algunos de los productos que se ofertan en este tipo de mercados de internet.

Un mercado accesible para cualquiera con un ordenador en el que sólo hace falta dos cosas: Tor, que es un buscador para navegar por la red oscura o Deep Web que garantiza el anonimato, y Bitcoins, que son una criptomoneda que puede comprarse de forma sencilla que permite realizar transacciones de forma anónima.

Aunque estas dos palabras (Tor y Bitcoins) sean desconocidas para una gran mayoría de los usuarios de Internet, existen cientos de vídeos en Youtube y artículos en blogs que en 10 minutos explican de forma pormenorizada, paso por paso, click por click, todo lo que hay que hacer para descargar Tor, conectarse a internet de forma segura y casi imposible de rastrear con este navegador, cambiar Euros por Bitcoin y, finalmente, empezar a comprar cualquier clase de producto que uno pueda imaginarse.

Pese a que las transacciones se lleven a cabo a través de la web oscura envueltas en un cierto halo de misticismo, toda la publicidad y el marketing asociado a estos sitios web se encuentra en plataformas como Youtube en el internet normal. De hecho, una búsqueda genérica sobre este tema en la red social de vídeos más popular muestra en su primera página vídeos realizados por particulares con títulos tan reveladores como “Los 20 sitios de distribución de droga más baratos en la web oscura, el auténtico mercado negro” con más de 32.000 visualizaciones, “como comprar drogas en la web oscura” con más de 34.000 visualizaciones, un vídeo en el que avisa que “USPS [el servicio público de Correos en EEUU] está contratando expertos para localizar los paquetes del mercado de la web oscura” con más de 26.000 visualizaciones, u otro titulado “No le compres a estos traficantes” con más de 17.000 visualizaciones y en el que se critican estafas o mala calidad de algunos productos vendidos por ciertos camellos.

Realizando búsquedas más específicas -incluyendo el nombre de alguno de los grandes mercados de la droga de internet o alguna sustancia ilícita en concreto- Youtube también indexa y ordena cientos de vídeos sobre esta temática que publicitan y explican trucos para comprar en este tipo de páginas.

De hecho, al igual que sucede con productos lícitos como videoconsolas o teléfonos móviles, es posible incluso encontrar unboxing (vídeos en los que se quita el embalaje de un producto y se dan las primeras impresiones sobre el mismo) de distintos tipos de narcóticos comprados en los mercados de la web profunda.

Al contrario de lo que pueda parecer, algunas páginas web de la Deep Web en las que se venden drogas ilegales como las ya clausuradas AlphaBay, Hansa o Silk Road, no difieren mucho en su estructura, buscadores y aspecto de cualquier página de e-commerce en las que se venden productos legales como Amazon, Ebay, Aliexpress o similares. De hecho, SilkRoad llegó a tener un sistema muy desarrollado de puntuaciones en el que se evaluaba el producto que vendían los camellos e, incluso, catadores “profesionales” de narcóticos a los que se les hacía llegar muestras gratuitas con la esperanza de que escribiesen una buena crítica del producto, fomentando las ventas.

Silk Road, el gran pionero

La existencia de estos grandes supermercados de la droga por internet comenzó a situarse en el foco mediático con el cierre de Silk Road, que fue el primer gran mercado de compraventa de narcóticos a través de la web profunda y, cuya clausura por parte de las autoridades norteamericanas, provocó incluso un desplome del valor del Bitcoin.

El responsable de Silkroad, Ross William Ulbricht -conocido en la web como Dredd Pirate Roberts (un personaje de la película La Princesa Prometida)- fue condenado en mayo de 2015 a cadena perpetua por un tribunal de Nueva York.

El mercado funciona como una hidra

Sin embargo, poco después de ser detenido, nuevas versiones de Silk Road volvieron a ponerse en funcionamiento en la web profunda, y otras páginas pasaron a ocupar su lugar en este particular mercado. Incluso, a penas un mes después de que se conociese la condena a su fundador, el Informe anual de Observatorio Europeo sobre Drogas y Toxicomanías alertó de un aumento constante de nuevas drogas y la aparición de cibermercados.

Esto se debe principalmente al anonimato garantizado por Tor y Bitcoin y a que, cuando tras años de esfuerzos e investigaciones las autoridades consiguen cerrar un sitio web y realizar unas decenas de detenciones, rápidamente aparecen otras páginas en la web profunda que vienen a cubrir ese nicho de mercado.

Por ejemplo, la macroperación de cierre de AlphaBay y Hansa anunciada ayer se ha saldado con poco más de una decena de detenciones, frente a los más de 40.000 vendedores que había en ambas páginas web, según los propios datos facilitados por el FBI. Unos 40.000 camellos que, con una alta probabilidad, migrarán su negocio hacia nuevas plataformas que surjan en los próximos meses o a alguna de las decenas de páginas de venta de productos ilegales que aun permanecen operativas en la web profunda.

Al igual que sucede con las hidras en la mitología griega, al cercenar la cabeza de una de las principales webs de venta de droga, el mercado tiende a responder de una manera reactiva generando más portales de estas características. Por ejemplo, si se comparan los datos que han trascendido de Silk Road con los de AlphaBay, la primera contaba con 14.000 productos distintos a la venta al ser cerrada mientras que en AlphaBay esta cifra se eleva hasta los 350.000, 200 veces más unidades de mercancía a la venta que su predecesor.

¿Reducción de la violencia?

La aparición de este tipo de mercados de la droga online también ha generado un debate a nivel académico y social sobre su impacto en la violencia asociada al narcotráfico. En 2014, un estudio publicado por la University of Mancher y por la University of Montreal atrajo una gran atención por parte del público al afirmar que la “localización virtual [de estos negocios de narcotráfico] debe reducir la violencia, la intimidación y el territorialismo”.

Una tesis compartida por parte de miembros de las fuerzas del orden de Estados Unidos, como por el oficial de policía jubilado Neil Franklin, que fue comandante de la Oficina de Lucha contra la Droga y el Crimen en la policía de Baltimore y en la policía del Estado de Maryland.

“Si [el mercado de la droga] en Baltimore se mudara de las esquinas de la ciudad a los servicios online, ¿tienes idea de cuantos tiroteos menos tendríamos cada año?“, pregunta el oficial veterano de manera retórica. “Y eso, equivale a menos homicidios. En primer lugar, porque se eliminan los traficantes de esquinas, callejones y lugares peligrosos en los que la gente se encuentra con el comprador. Al comprar [las drogas] por internet, y se te manda el producto elimina ese escenario”, cuenta Franklin a cámara en el documental Deep Web, que aborda el impacto del cierre de Silk Road en la sociedad americana.

Sin embargo, otras voces se han mostrado críticas con el artículo afirmando que éste no muestra resultados concluyentes, si no que se limita a recoger meras hipótesis sobre los efectos de llevar el mercado de la droga de las calles al mundo online.

Independientemente de la hipotética reducción de la violencia callejera que pueda tener el mercado de la droga por internet, lo cierto es que el consumo de estupefacientes sigue resultado peligroso en sí mismo. “Numerosos norteamericanos fueron asesinados por drogas de Alphabay. Una víctima tenía sólo 18 años cuando en Febrero sufrió una sobredosis de un potente opiáceo sintético que había comprado en AlphaBay”, afirmó durante la comparecencia de prensa Jeff Sesions, el fiscal general de Estados Unidos

 

 

fuente:elmundo.es

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