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Un protector de pantalla que resiste hasta martillazos

La pantalla es la parte más frágil de un móvil. Si quieres prolongar su vida, ponle un protector de pantalla

Un protector de pantalla que resiste hasta martillazos

El precio medio de reparación de un móvil ronda los 150 euros, pero, por ejemplo, cambiar una pantalla en un servicio oficial de marcas como Apple o Samsung, puede resultarte incluso más caro. Y la pantalla es la parte más frágil de un móvil. Curiosamente, somos más dados a comprar fundas, que cubren la parte trasera del teléfono, que protectores de pantalla.

Yo, la verdad, puestos a proteger algo, preferiría la pantalla. Además, son capas prácticamente invisibles, no como en las fundas. Un equipo de diseño se rompe la cabeza para dar con la forma más adecuada, bonita, ligera, fina… y nosotros le ponemos encima un mamotreto de silicona o de plástico o lo que sea.

Particularmente, no las uso. He llevado móvil desde que llegaron a nuestro país y, a pesar de que sí se me han caído en más de una ocasión, sólo he dejado inservible uno porque lo metí en una prensa para medir su resistencia.

¿Rayones? Sí. Incluso en la pantalla, aunque cada vez son más resistentes a rayas.

Desde hace unos años, la industria electrónica está probando el cristal de zafiro, más resistente que el resto, para sus pantallas. Pero es caro para aplicarlo en una superficie que cada vez es mayor. Las seis pulgadas de pantalla en un móvil ya no son una rareza y crear pantallas con cristal de zafiro de este tamaño encarecería el terminal un congo (sí, todavía más). Así que se emplean, por ejemplo, para cubrir las cámaras en los modelos de alta gama. Lo que ha hecho Zagges desarrollar una tecnología para aplicar (infundir, dicen) cristales de zafiro en su gama InvisibleShield de protectores de pantalla, de ahí su nombre: Saphire Defense.

Hemos probado el modelo para el iPhone 7 Plus, aunque los hay también para modelos de Samsung y LG. La primera prueba ha sido la colocación de la lámina protectora. Es relativamente sencilla. Yo es que era ya muy malo cuando había que forrar los libros de pequeño: siempre me quedaban burbujas, así que reconozco una ineptitud básica para ello. Pero he superado la prueba.

Una vez colocado el escudo invisible la segunda fase es comprobar que la pantalla funciona correctamente. La pantalla del iPhone es sensible a la presión. El protector no interfiere. Por supuesto, se maneja con la misma agilidad que sin llevarlo puesto.

No se puede decir que sea imposible de rayar. Si bien resiste perfectamente la caída de llaves, tuercas, tornillos… no ha aguantado un trazo con la punta de un tornillo (el PanzerGlass que probamos en el Mobile World Congress, resistía hasta una cuchilla). En cambio sí superó la prueba del martillazo. Es verdad que no me empleé a fondo (era mi móvil el que estaba debajo), pero la propia maceta pesaría sus buenos 250 gramos. Tan sólo dejándola caer ya era un buen golpe y dándole un poco de fuerza, más.

Para mi tranquilidad, aguantó. Ah, una vez retirada la protección, pude comprobar que si bien la punta del tornillo había marcado una raya en el InvisibleShield de Zagg, la pantalla del móvil se salvó.

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