En 1992, Bruce Springsteen lanzó dos álbumes el mismo día. Treinta y tres años después, se superó a sí mismo —y a cualquier otro artista en la historia de la música grabada— al publicar nada menos que siete álbumes inéditos de manera simultánea en un solo box set. La colección, Tracks II: The Lost Albums, nos recuerda que la música de Springsteen va mucho más allá del rock de estadios con la E Street Band, explorando sonidos que van desde un proto-bedroom-pop de baja fidelidad, hasta baladas al estilo del Great American Songbook, e incluso experimentos con loops de batería de principios de los noventa. Puede que pasen años antes de asimilar por completo las 83 canciones incluidas, pero estas son algunas de nuestras favoritas hasta ahora. (Para escuchar nuestro episodio del pódcast Rolling Stone Music Now sobre Tracks II, entra aquí para elegir tu plataforma preferida, escúchalo en Apple Podcasts o Spotify, o simplemente dale play aquí abajo).
‘Unsatisfied Heart’
Además de anticipar de forma curiosa la trama de A History of Violence, este relato con aire de cine noir sobre un hombre atormentado por su pasado toca de lleno los problemas personales con los que Springsteen estaba lidiando en 1983. Se coloca al lado de canciones como ‘Stolen Car’ y ‘Cautious Man’ por su retrato sincero y sin concesiones de un hombre en crisis existencial, con un coro que lanza una pregunta imposible de responder: “¿Puedes vivir con un corazón insatisfecho?”. (Fugitive’s Dream, que aparece en dos versiones en el mismo álbum, cuenta la misma historia y comparte algunas letras).
Recién comenzando terapia, Springsteen por fin estaba enfrentando la oscuridad de su infancia, incluso mientras pasaba sus días grabando canciones que muchas veces sonaban como una versión más completa de lo que había lanzado en Nebraska el año anterior. En esencia, Springsteen tuvo que repasar toda su vida, al estilo Dewey Cox, antes de poder permitirse lanzar los grandes himnos rockeros que ya había grabado para Born in the U.S.A..
‘Farewell Party’
Casi al final del proceso de grabación del álbum que hoy conocemos como The Streets of Philadelphia Sessions, Springsteen llamó al guitarrista Shane Fontayne, al baterista Zachary Alford y al bajista Tommy Simms, todos músicos que lo acompañaron en su gira de 1992-93, para que fueran a su estudio en casa en Los Ángeles.
El álbum se había construido originalmente solo con loops de batería y la instrumentación que Springsteen grabó por su cuenta, pero “él estaba buscando otro elemento”, contó Fontayne a Rolling Stone en 2020. ‘Farewell Party’, la historia de una pareja que se da cuenta de que su historia está llegando a su fin, es una de las canciones que dejaron completamente atrás sus orígenes con loops de batería para transformarse en un sonido de banda completa. “Don’t we all dream of a life somewhere,”[¿Acaso no todos soñamos con una vida en algún lugar?], canta Springsteen. “Untouched by our failures?”[¿Intacta por nuestros fracasos?]En un fragmento inédito de su reciente entrevista con Rolling Stone, Springsteen comentó que el álbum originalmente se llamaba The Streets of Philadelphia Sessions: The Farewell Party. “Debí haber dejado ese título”, dijo. “Y esa canción es el tipo de canción de amor que yo escribo: una condenada al fracaso”.
‘Under A Big Sky’
La cronología de Tracks II puede ser muy confusa: ‘Under A Big Sky’ es el ejemplo perfecto. Registros de estudio descubiertos por el autor Clinton Heylin sugieren que Springsteen grabó por primera vez esta canción con la E Street Band en 1983 (bajo el nombre ‘Under The Big Sky’), pero la versión incluida aquí se grabó 12 años después, durante las mismas sesiones que dieron vida a The Ghost of Tom Joad.
Es una balada desgarradora y expansiva, con un sonido tan abierto como su título, gracias en gran parte a la combinación del órgano de Danny Federici (ya fallecido) y la guitarra steel de Marty Rifkin. Esta es, sin duda, una joya perdida de Springsteen.
‘Blind Spot’
Springsteen escribió y grabó las canciones de The Streets of Philadelphia Sessions durante uno de los momentos más felices de su vida, gracias a su reciente matrimonio con Patti Scialfa y el nacimiento de su primer hijo, Evan. Pero nadie lo imaginaría al escuchar las canciones oscuras del álbum, empezando por ‘Blind Spot’. Como muchas canciones de Springsteen, parece hablar de esa parte oscura y escondida de la mente humana que sabotea en silencio nuestros mejores intentos.
“We inhabited each other/Like it was some kind of disease” [Habitábamos el uno en el otro / como si fuera una enfermedad], canta Springsteen, “I thought that I was flyin’/But I was crawlin’ on my knees”. [Yo creía que volaba / pero estaba arrastrándome de rodillas”]
Marca el tono para todo el disco. “La gente tiende a pensar que los cantautores siempre escriben de forma autobiográfica”, contó Springsteen a Rolling Stone recientemente. “En mi caso, ese no es el punto. Yo viajo mentalmente a geografías completamente distintas, encuentro una veta que me resulta interesante y trabajo ahí por un tiempo.”
‘Delivery Man’
Al igual que ‘Under A Big Sky’, ‘Delivery Man’ se remonta a 1983, pero esta versión se grabó más de una década después. Es un cuento rockabilly completamente encantador, donde el protagonista pierde el control de las gallinas que transporta, mientras el ritmo sirve como recordatorio de que las letras de Chuck Berry influyeron en Springsteen tanto como las de Bob Dylan.
‘Our Lady of Monroe’
“He was out of Newark, a retired detective”, [Él venía de Newark, un detective retirado]” canta Springsteen en uno de los mejores versos iniciales de toda su carrera. “Trying to lose some of what he’d seen/ He had 25 years on the streets/Where the Lord does not intervene.” [Tratando de olvidar lo que había visto / Tenía 25 años en las calles / donde el Señor no interviene.] Desde ahí, esta sencilla canción acústica cuenta una historia cinematográfica y profundamente conmovedora sobre la revelación espiritual de un ex policía en la autopista de Nueva Jersey, con una bolsa de Burger King a su lado. La cantidad de compositores que podrían haber logrado una canción así es exactamente cero.
‘One Beautiful Morning’
La canción más descaradamente rockera del álbum —con un sonido que habría encajado perfecto junto a los Wallflowers en la radio de los noventa— también aborda uno de los temas más duros. Kristen Ann Carr, hija de la entonces co-manager de Springsteen, Barbara Carr, y el biógrafo Dave Marsh, falleció en enero de 1993 por un liposarcoma, un tipo raro de cáncer. Su pérdida influyó en la escritura de ‘Streets of Philadelphia’, así como en varias canciones posteriores, especialmente en ‘One Beautiful Morning’ un retrato crudo de la búsqueda de sentido tras una muerte. “Fue una experiencia devastadora, estar tan cerca de una enfermedad de esa magnitud”, dijo Springsteen en 1996. La canción también parece ser precursora de ‘The Rising’, con imágenes similares — “our spirit flies/Come one beautiful morning when we rise” [nuestro espíritu vuela / llega una hermosa mañana cuando nos levantamos]— y un enfoque musical parecido, incluso en el solo de guitarra.
‘Dinner at Eight’
El paralelo más cercano a Twilight Hours podría ser Painted From Memory, la colaboración de Elvis Costello y Burt Bacharach de 1998. ‘Dinner at Eight’ habría encajado perfecto ahí, con una de las melodías más ambiciosas de Springsteen y notas altas muy logradas. Es una de sus mejores interpretaciones vocales, reforzada por un gran arreglo orquestal.
‘Inyo’
La canción que da título al perdido sucesor de The Ghost of Tom Joad es una de las historias más detalladas y documentadas que Springsteen haya escrito, con la misma fidelidad histórica que ‘Youngstown’. La historia se ubica a inicios del siglo XX, cuando el ingeniero William Mulholland llevó agua a Los Ángeles, afectando a los residentes del Valle Owens en el condado de Inyo. “Estaba leyendo sobre el tema del agua y la electricidad en Los Ángeles,” contó Springsteen a Erik Flannigan para las notas del álbum. “Hay un libro llamado Rivers in the Desert de Margaret Leslie Davis, ahí encontré mucha base para ‘Inyo’.” La historia resulta más digerible gracias a un estribillo simple y melódico: “¿No sienten sequedad, chicos?”
‘Sugarland’
Springsteen tocó ‘Sugarland’, un relato bien construido sobre el impacto humano de la crisis agrícola de los años ochenta, dos veces en la gira de Born in the U.S.A., y versiones en estudio se filtraron con los años. Pero uno de sus outtakes más queridos apenas ahora se lanza oficialmente. Como la mayoría de L.A. Garage Sessions’83, esta versión está entre una demo y una grabación terminada, con guitarra acústica sencilla, un patrón sutil de caja de ritmos y un teclado burbujeante. Más adelante, en 1983, intentó grabarla con la E Street Band y apareció en al menos un tracklist preliminar para Born in the U.S.A. Esa versión sigue inédita, pero quién sabe… tal vez aparezca en Tracks III.
‘Blue Highway’
Springsteen siempre ha admirado a Hank Williams, inspirándose más en la poesía sencilla de sus letras que en su música. Pero este shuffle country tranquilo, cantado con su tono más sureño y acompañado por la steel guitar de Marty Rifkin, es lo más cercano que ha estado por escribir una canción que podría pasar como un clásico perdido de Williams. Comparte una línea de ‘Across the Border’, grabada en las mismas sesiones, sobre un lugar donde “el dolor y los recuerdos han sido silenciados,” y aquí funciona incluso mejor.
‘The Little Things’
Si algunas canciones de Springsteen son como películas comprimidas, este relato detallado y curiosamente optimista sobre una aventura de una noche es más como un cuento corto. Su tono explícito (“ella metió su lengua en mi boca”) anticipa ‘Reno’ de Devils and Dust, y Springsteen consideró incluirla en ese álbum. La narrativa recuerda a outtakes de los noventa como ‘Loose Change,’ y dentro de The Streets of Philadelphia Sessions funciona como un refrescante punto aparte.
‘Detail Man’
Muy al estilo de ‘Red-Headed Woman’, ‘Detail Man’ es una canción ligera en la que Springsteen presume de su destreza sexual, usando una metáfora automotriz al estilo ‘Pink Cadillac’. “Don’t matter if you’re custom, don’t matter if you’re stock,” [No importa si eres custom, no importa si eres stock] canta. “Have you purring like a kitty and humming like a clock.” [Te haré ronronear como gatito y vibrar como reloj.] Se grabó durante las sesiones de Somewhere North of Nashville, las mismas que The Ghost of Tom Joad. Según contó Springsteen, una canción así simplemente no funcionaría en un álbum con canciones tan serias como ‘Straight Time’.
‘The Lost Charro’
Patti Scialfa dio una rara mirada al proceso creativo de Bruce en marzo de 2014, cuando publicó una foto de él grabando con un grupo de mariachis en el estudio familiar. El motivo de la sesión se mantuvo en secreto hasta el anuncio de Tracks II este año: dos canciones de Inyo se grabaron con esos músicos, a quienes Springsteen conoció gracias a un charro mexicano que le enseñó a lazar caballos. “Ellos solo saben llevar el ritmo ellos mismos, nunca habían seguido a alguien como Bruce,” explicó el productor Ron Aniello. “Fue como mezclar músicos de orquesta con músicos callejeros.” ‘The Lost Charro’, que no se parece a nada en el catálogo de Springsteen, se grabó junto al material de Western Stars, pero Bruce decidió que encajaba mejor en Inyo, aunque mucho del material se grabó a mediados de los noventa.
‘High Sierra’
Springsteen grabó Western Stars y Twilight Hours casi al mismo tiempo en 2019, y por un momento pensó lanzarlos como álbum doble. Eso implicó tomar decisiones difíciles sobre qué dejar fuera, como la delicada “High Sierra.” Habla de una relación fallida con una mesera de un pequeño pueblo, adornada con metales y cuerdas al estilo de una joya de Burt Bacharach de los sesenta. “Probablemente debí incluirla en Western Stars, y casi lo hice,” contó Springsteen a Rolling Stone. “Quizá habría cambiado demasiado el balance, o pensé que no se apreciaría tanto como en el contexto de este otro disco. Es una de mis canciones favoritas de todo el paquete.”
‘All God’s Children’
Una canción gospel estilo ‘chain gang’, con Springsteen en modo blues y gritando con fuerza. ‘All God’s Children’ es uno de los momentos más destacados de Faithless, la misteriosa banda sonora de mediados de los 2000 para un “western espiritual” que nunca se llegó a filmar. Aunque es una composición de Springsteen, suena como algo grabado por Alan Lomax en el campo; lo más parecido en su catálogo es ‘Shackled and Drawn’ de Wrecking Ball, que al parecer también fue grabada originalmente para Faithless.
‘Shut Out The Light’
El lado B temáticamente similar de ‘Born in the U.S.A’. Resulta aún más profundo en la versión alternativa de Tracks II. La historia de un veterano atormentado que regresa de Vietnam sugiere un problema con las drogas en la versión publicada, pero aquí se hace explícito. “He lies awake until the morning light stretched across the chair,” [Permanece despierto hasta que la luz de la mañana se extiende por la silla] canta Springsteen. “Just him and a few of the bad habits he brought back from there.” [Solo él y algunos de los malos hábitos que trajo de allá].
‘I’m Not Sleeping’
En los noventa, Bruce Springsteen y el cantautor de Pittsburgh Joe Grushecky empezaron a escribir canciones juntos. Muchas de esas composiciones terminaron en el álbum solista de Grushecky de 1995, American Babylon, pero la colaboración continuó en los años siguientes. “Sentía que teníamos algo en común en nuestras raíces, ambos venimos de la clase trabajadora, y él escribía mucho sobre eso”, contó Springsteen recientemente a Rolling Stone. “Además, Joe era muy persistente. Me mandaba letras todo el tiempo.”
La letra de ‘I’m Not Sleeping’ se inspiró en una frase recurrente que la madre de Grushecky le decía a su padre cuando lo veía dormido en el sofá: él respondía, “No estoy dormido. Solo estoy descansando los ojos.” La versión de Grushecky apareció en su álbum Coming Home de 1998, y la han interpretado juntos en vivo varias veces a lo largo de los años, pero esta es la primera vez que escuchamos la versión de estudio de Springsteen. Si Bruce realmente hubiera grabado un álbum durante la gira de reunión con la E Street Band en 1999/2000, esta habría sido uno de sus grandes momentos destacados.
‘Late In The Evening’
Muy similar a su balada ‘You’re Missing’ de The Rising, la canción ‘Late In The Evening’ de Twilight Hours está contada desde la perspectiva de alguien que extraña desesperadamente a su pareja fallecida, preguntándose cómo podrá seguir adelante sin ella. La historia empieza tarde en la noche, cuando un bartender anuncia el último llamado, obligando a un viudo a volver a casa y enfrentarse a un hogar vacío. “In bed as shadows fall,”[En la cama mientras caen las sombras] canta Springsteen. “I stare at empty walls/And listen for your footsteps to fall.” [Miro paredes vacías / Y escucho esperando el sonido de tus pasos.]
La canción está llena de tristeza y añoranza, pero el majestuoso arreglo de cuerdas proyecta un pequeño destello de esperanza.
‘Perfect World’
La canción que da título a A Perfect World —una mezcla de canciones grabadas entre mediados de los noventa y principios de los 2000— se compuso por primera vez en 1997, cuando Springsteen buscaba definir sus siguientes pasos tras la gira de The Ghost of Tom Joad.
Es una balada aparentemente melancólica sobre un hombre que enfrenta un profundo arrepentimiento después de una relación fallida. Se imagina un ‘mundo perfecto’ donde los perros callejeros encuentran su hogar, los equipos perdedores ganan el juego y la lluvia refresca un día caluroso —una especie de versión inversa del ‘Ironic’ de Alanis Morissette.
Pero en el mundo real, está solo y no tiene a nadie a quien culpar más que a sí mismo.“I’d have had the guts to let our love stand,” [Habría tenido el valor de dejar que nuestro amor se mantuviera,] canta Springsteen. “I’d have never let you slip through my hands.” [Nunca te habría dejado escapar de mis manos.]
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