Por Ramon Benito Suarez
Santo Domingo.- En estos días, me puse analizar el caso del Dj Adoni, un musicalizador, que un día “le dio para hablar pila de adefesios encima de los discos que pone” y un gran segmento de la juventud dominicana, decidió convertirlo en artista.
Tiene miles de seguidores en sus redes sociales, incluso, más que muchos artistas establecidos desde hace décadas. Pero, por qué este joven, se le fue “adelante” a muchos artistas de diversos géneros dominicanos, que “se llenan la boca de decir que están pegados”.
Este joven, oriundo de San Francisco, se ha convertido en un fenómeno de multitudes, según veo en las redes, que hace giras a distintos lugares, donde abarrota los negocios. Es una vaina que hay que analizar desde muchas ópticas.
Cómo es posible que este musicalizador, alcance tantos seguidores en apenas meses en el negocio, y artistas con larga data, no lleguen ni cerca del dj. Adoni sube un video, y en cuestiones de segundos su Instagram, sube a miles rápidamente; distinto algunos establecidos, que suben sus videos “y apenas llegan a 700 me gusta”.
El manejo de redes es excelente y no se regatea a la hora de invertir, distintos a algunos artistas del patio “que para invertir 1,000 dólares en redes, dan más vueltas que un chivo azuano”.
La miserabilidad de muchos artistas dominicanos, a la hora de hablarse de redes sociales, queda en evidencia con este dj, que destina miles de dólares, para tal y los resultados no se hacen esperar.