Valentina Tross nació en Venezuela, pero hace 12 años está radicada en México, y eso se nota en su acento. Trabaja en producción de comerciales, pero hace tiempo que la música viene siendo parte fundamental de su vida. Aunque su madre es maestra de piano e incluso formó parte de una banda en su país natal, Valentina nunca se había tomado en serio la música hasta que -después de haberse interesado en la fotografía- descubrió el mundo de los videos musicales. “Son mi mayor pasión en la vida”, dice. Entonces, resolvió que inicialmente su conexión con la música se daría a través de lo visual.
“Siempre me gustó cantar, y escribía cositas, pero al tratar de hacer videos musicales no encontraba a quién hacérselos, por eso grabé una canción que se llama ‘Café de lluvia’, le hice un videoclip, y me encantó el proceso”, recuerda. Decidió que haría eso una y otra vez porque estaba fascinada con la experiencia y con el sonido que iba encontrando.
Por un tiempo estudió cine en Vancouver, Canadá, e hizo algo de música en inglés, pero no le gustó el lugar ni su cultura musical, y siempre se sintió más conectada con México, por eso regresó y se puso a trabajar con mayor decisión en su proyecto. “Se pierde tu esencia; uno nace y habla en español, cambiarlo de idioma no tiene sentido, y mis referencias líricas son muy de la literatura latinoamericana, eso es muy valioso como para desecharlo en una traducción”; para ella no se justifica en busca de un alcance que supuestamente sería mayor.
Valentina lamenta que hacer un buen videoclip no compense en relación costo/beneficio para la actualidad de los lanzamientos, y que la cultura de TikTok con sus contenidos rápidos le haya restado tanta importancia al arte visual en la música desde esta perspectiva. Sin embargo, ella se compromete a fondo con este proceso porque al componer trabaja a partir de imágenes. Confiesa que, sorprendentemente, el video de Selena Gomez para ‘Fetish’ (dirigido por Petra Collins) ha sido una referencia enorme para ella. “Yo no soy su nicho, pero la directora me encantaba”.
Al hablar de sus influencias sonoras se refiere a gente tan diversa como FKA twigs, Ariana Grande, James Blake, Etta James o Lorde, sin olvidar a Agustín Lara o Simón Díaz. Por otra parte, su inspiración literaria apunta al realismo mágico de Juan Rulfo y García Márquez. “Soy mucho de la historia y del mundo lírico, mi chamba está más en la letra y el mundo vocal”, dice. “En la instrumentación participo, pero mis mayores guías en este proyecto son mis productores, Alán Santos (Centavrvs) y Leonardo Ponce (Pønce)”.
El sonido de Valentina muestra un equilibrio entre el folclor y el pop, esa es una meta que se ha trazado y conseguido a lo largo de su exploración, es algo que se siente con claridad en ‘Luna’, el tercer sencillo de su EP Lamentos de estrellas. En esa canción parece evocar algo de El mal querer, de Rosalía, con su aire flamenco, y la inspiración lírica viene del cuento ‘La luz es como el agua’, de Gabo.
Con un trabajo muy honesto, e inmensamente prometedor, Valentina Tross debería seguir abriéndose camino en el difícil universo de la industria musical. Su capacidad para experimentar y correr enriquecedores riesgos creativos muestra los méritos necesarios para ofrecer nuevas y mejores perspectivas a la música latinoamericana de estos tiempos.
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