Por Ramón Benito Suarez
Santo Domingo.– La carrera de un artista, ósea, su éxito, es bueno analizarlo en pocos párrafos. El talento es vital, dicen algunos, otros agregan, “que el dinero”. Hay muchos ejemplos que pueden graficar esa posición: Artistas se pegan, sin tener talento, porque gastaron mucho dinero en su proyección.
Para no ofender ni abrir heridas, no vamos a mencionar nombres, pero quienes pululan en este negocio de la farándula desde hace 30 años, saben muy bien, quienes lograron abrirse espacio “usando recursos millonarios procedentes muchas veces, de la sombra”.
El talento nace adherido al artista, es un don natural que Dios se lo da. Ahora, el talento impuesto por recursos y medios, se siente como un “antibiótico que un niño no quiere tomarse”. Así pienso yo, sin ofender.
El locutor dominicano Sandy Sandy, famoso por los escándalos en lo que se mete, lo dice “el retiro existe”, haciéndole un llamado a “muchos , ya en edad” que sonaron en viejos años y juran en este tiempo, continuar su sueño de pegar ignorando que los años pesan y que el relevo está ahí”.
El talento es natural. Es dado por Dios y se perfecciona en Academias y muchos cruzan fronteras para pulirlo y ofrecerlo a su público.
Después que un artistas “pasa tanto trabajo” para lograr hacer un nombre en el ambiente, debe cuidarlo, sin vanagloriarse.
El negocio de la música, afirma el popular presentador Michael Miguel “es como el narcotráfico”, pues un artista pegado “genera muchos millones cada segundo”.
Por eso, la carrera de un artista, debe cuidarse y ponerse en manos de personas que tengan el suficiente conocimiento “no solo de vender bailes”, sino de muchas cosas que se adhieren al negocio, principalmente, en un mundo acorralado por la era digital, el marketing digital, las relaciones interpersonales, entre otras hierbas aromáticas.