Un año después de lanzar Bodhiria, Judeline ya no mira solo hacia el futuro que imaginaba en Los Caños de Meca: lo está habitando. Su debut —un universo íntimo donde Angel-A transita entre lo espiritual y lo terrenal— creció en escenarios de medio mundo, incluido Coachella, y hoy compite por el Latin Grammy a Mejor Álbum de Música Alternativa, en una terna que comparte con álbumes como DAISY de rusowsky y TODOS LOS DÍAS TODO EL DÍA de Latin Mafia. Sobre el escenario, las canciones fueron mutando, adquiriendo nuevas formas y significados, y con el paso del tiempo, Judeline también ha podido mirar el disco con otra perspectiva más consciente.
