Por Ramón Benito Suarez
Desde hace algunos años, el intérprete bachatero Zacarías Ferreira, no ameniza una actividad en República Dominicana. En una oportunidad se rumoraba “que no le interesaba la plaza criolla”, esa misma que lo hizo popular para finales de los 80s de las manos del sello Discomania.
Después de su exitazo “Me liberé”, entre otros, alcanza fama y por supuesto, logra entrar a la competencia de esos años como figura del amargue. Se recuerda el impasse que tuvo con su sello que incluso, llegó a los tribunales, hasta que alcanza su plena libertad de grabar con quien deseaba.
Ha logrado impactar desde ese momento, con varios éxitos, pero desde hace algunos años, decidió radicarse en Estados Unidos, para hacer residencia y desde allí, vende su carrera; pero parece veto a su país “para presentaciones”.
Si lo visita es como turista o en caso familiar. Algunos analistas cuestionan, que luego de la separación con su esposa, de todos conocidos, decidió salir de RD para no regresar, para echar ceniza a esa relación de tantos años “y que terminó de manera novelesca”.
“La voz de la ternura” como se hace llamar, prefirió dejar su plaza que le apoyó “cuando no era nadie”, por un asunto de amor, y lo peor, pone condiciones para amenizar.
Se hace sentir, a veces, en la radio y con apoyo visual, pero el calor del artista es nulo. Él sabe, muy bien, que cuando emergió, Discomania lo trabajó mano a mano con directores de emisoras y asociaciones de dj, no fue desde un escritorio, y ahora modernamente, desde un móvil con internet.
Si el intérprete de “Asesina”, no se pone en su carrera este 2022, será un cantante “desaparecido en combate”, a muy temprana edad de retiro.
